Qué divertido el pasado miércoles noche, arrastrado al absurdo por dos pirados con mala pinta. Uno luciendo un disfraz extraño a mis ojos y un maletín de notario, no supe al verle si atracarle, pegarle o darle un abrazo consolador. El otro me era más familiar, un isleño con melena al frío madrileño y con gafas que delatan tanta miopía como pasión lectora. El caso es q uno de los dos, por eso de ir con corbata, tuvo a bien invitarnos a unas cañas y unas bravas. Chapeau. Pero será la edad, la crisis o la casualidad, entre carcajadas en la mesa y una sonrisa torcida y burlona Matisse se acercó a la barra y pidió, señor, perdone, si estánamable, me pone unas bravas y tres fantas de naranja. Madre de Dios, un macarra ilustrado había por ahí jurando en arameo q era la primera vez q le pasaba en la vida, como si de un gatillazo se hubiera tratado. Pero no, el discurso pedante y burlón, cachondón reflexivo y petulante tan propio del sanedrín fluyó por la noche malasañera, y no hubo añoranza de birra del E.D. , monsieur blagator , ni leffe, ni sangría, ni palinka engañada en una sangría, frodo, ni tonterías melancohólicas.

Hubo tiempo para confesiones, y pude descojonarme a gusto y sentir que el galileño será amigo mío toda la vida cuando expuso q probablemente era el único ser humano q en su gimnasio q para correr, levantar pesas, hacer remo y estas cosas se anima escuchando cantautores. Ya me lo imagino levantando trescientos kilos y canturreando aquello de " pequeña criautura..." o " papá, cuéntame otra vez, esa historia tan boniiiiiita..." 100% sanedrín
Después retirada del hombre responsable a loló mientras el isleño y el imperialista se fueron a compartir un bukowski...ya se sabe, una de recitales poéticos y muchomuchomucho humo. A Spiderman no se sabe si por subírsele la fanta o por las alteraciones nicotínicas propias del lugar le dio por invitar al macarra, q lo agradeció haciendo resonar el eco de sus bolsillos y tirando después el tercio por los suelos... no se sabe si víctima de la emoción o de los relajantes musculares, sí , sí, valium mediante.
Allá vuestro padre libró su batalla habitual con el éxtasis poético, mientras Pau reía, sonreía y entre poeta y poeta daba palmadas en el lado izquierdo del pecho. Alguien poco avezado en las rutinas sanedrínicas hubiera dicho q eso era para agarrar bien su tercio cervecero, pero uno mientras aplaudía correctamente no paraba de pensar q aquello eran masajes cardiacos sobre el corazón, y lo q dudaba yo es si lo hacía para calmarlo o para despertarlo. Son dudas. 100% sanedrín.

